Antes de que pudiera decir algo, escuchó al hombre hablar nuevamente: “es como si mi cuerpo y mi alma, solo respondieran a ti”.
Todo el mundo sabe que eres la futura señora Gallardo, y, aun así, trajiste fideos, pero no me esperaste. “¿Por qué estás bromeando tanto?”
Su Tono era oscuro, como si deliberadamente estuviera suprimiendo alguna emoción intensa, impidiendo que estallara.
La expresión de Isabella se congeló por un momento. Ni siquiera se había dado cuenta de que otra mujer en el mis