Delante de ella había una mano hermosa y encantadora, incluso podía sentir el calor que provenía de esa mano al tocar su cara.
Inhaló el aire frío, y echó su cabeza hacia atrás.
Al mismo tiempo, alzó la vista, encontrándose de pronto con la mirada de aquel hermoso hombre. Esos claros ojos, había una mezcla de ternura y amor y deseo.
Sebastián retiró su mano, Y puso su rostro en expresivo.
“¿ya despertaste?”.
“¿tú, por qué estás aquí?”.
Sebastián no respondió, sus ojos sonrientes sua