Preocupado por mi estado de ánimo, Lucas dejó varios días libres para acompañarme. Me llevó a varios lugares, jugando y comiendo comidas de mi gusto, solo para hacerme olvidar todo este lío. Pasé un tiempo muy feliz con él, incluso mi loba se volvió más fuerte gracias a eso.
Él siempre se preocupaba por si estaba triste por lo ocurrido. Le di un abrazo firme para tranquilizarlo:
—No te preocupes. No me siento triste por un ingrato. Solo me da pena que yo me enamoré de un tipo así, perdiendo tant