A Sofía no le gustaba andar ventilando sus cosas personales, pero Ana se veía genuinamente preocupada, así que decidió aclararlo.
—Ya no estoy casada. Nos divorciamos.
Ana casi se atraganta de la sorpresa.
—¿En serio se separaron? Pero si estabas loca por él...
—Sí, ya está hecho —respondió Sofía escuetamente.
Ana no tardó mucho en procesar la noticia.
Le parecía totalmente lógico que Sofía hubiera tomado esa decisión. La cosa era simple: el señor Villarreal no la quería, punto. No había que bus