La Sofía que Isabella conocía era alguien que no le gustaba discutir.
A veces, cuando ella estaba de mal humor, buscaba problemas con Sofía, quien siempre esperaba silenciosamente a que ella desahogara sus emociones, sin confrontar, sin contradecir.
A los ojos de ella, Sofía era un saco de boxeo perfecto, que podía usar en cualquier momento. ¿Pero ahora qué? Ella no estaba buscando problemas sin razón, sino que tenía algo que no podía digerir y la estaba buscando. ¿Sofía se comportaba así?
¡Qué