Sofía ya no sabía lo que decía.
—Yo… ahora… no puedo estar sola… ¿puedes venir a acompañarme? No aguanto más… Carmen, no aguanto… de verdad, ya no aguanto… Me duele todo el cuerpo… Me duele por todas partes… Siento que me voy a morir…
El celular se le resbaló de la mano. Sofía quedó tendida en el suelo, sin fuerzas ni para sollozar, mientras las lágrimas corrían en silencio.
Carmen, que no se había ido y estaba intranquila, salió corriendo del auto en cuanto recibió la llamada.
Cuando salió del