El teléfono seguía vibrando. Valentina se tranquilizó y contestó la llamada.
—Dr. Vega, ¿qué pasa?
Su tono no delataba nada diferente, era experta en ocultar sus emociones, porque así es como se comportan los fuertes.
—Valentina, eres una heroína de la empresa. Acabas de ir a ver a Carmen y ya me envió un correo diciendo que sí puede colaborar; solo necesita medio mes. Medio mes antes de lo que yo esperaba.
Valentina se quedó inmóvil. Un segundo después, dijo:
—Es parte de mi trabajo, también es