Como ya había tomado la decisión, Sofía tenía que seguir el plan sin desviarse. Se bañó para quitarse el sudor provocado por los nervios y la anticipación, dejó que el agua resbalara y se secó hasta quedar limpia y relajada.
En el baño había un espejo, así que Sofía, con el camisón negro que eligió con dedicación, se plantó frente a su propio reflejo. Era la primera vez que lo usaba y le quedaba perfecto. Giró un poco el cuerpo y se recogió el cabello hacia un lado; desde el amplio escote en V d