Alejandro terminó de hablar y lo apartó de un empujón brusco.
Fue tan fuerte que Ignacio cayó al suelo como un trapo. El piso estaba lleno de pedacitos de vidrio. Cuando trató de apoyarse con la mano, una astilla le abrió la palma. Su sangre salió, manchando el suelo y las mangas de su traje.
Miró la herida y la cara se le contrajo de dolor, aunque también estaba exagerando un poco para hacer drama. Intentó ponerse de pie, tambaleando. El alcohol seguía en su cuerpo y el susto que acababa de pas