Alejandro apagó el teléfono y se frotó la frente.
—Seguro es porque tomé un poquito —murmuró.
Sofía bajó la ventanilla del auto.
—Toma un poco de aire, eso te va a ayudar —dijo con calma.
Debería ser Alejandro quien cuidara de Sofía, pero al final era ella la que se preocupaba por él. Aunque disfrutaba de esa atención, Alejandro detestaba sentirse vulnerable.
—¿Qué te pasa? —preguntó Sofía, con la sensibilidad de siempre.
Alejandro tomó su mano y la acarició; ese contacto le devolvió la calma, c