Capítulo 604
Que Sebastián se hubiera atrevido a resistirse, incluso a desafiarla… Isabella no lo había esperado.

Él debía servirle para desquitarse, como un perro que, por más que ladrara, al final iba a bajar la cabeza ante ella.

Así era como debía ser.

Por eso, en realidad, Isabella no se habría lastimado.

Cuando cayó, ella misma estiró el brazo y se provocó la herida.

De otro modo, ese día no iba a tener excusa para aplastar a Sebastián.

Dolía, sí. Muchísimo.

Pero le dolió más no poder desquitarse con él
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Imelda Aguirremmm vaya que está mujer es una perra desgraciada,perro Sofía. o se va a dejar
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