—¿Otra vez me vas a obligar? —preguntó Sofía, con tono serio.
Diego respondió, con la mandíbula tensa:
—Entonces prométeme que vas a mantener distancia con Alejandro. No aceptes su dinero.
—... Está bien —respondió ella, sin emoción.
—¿Me estás tomando el pelo? —dijo Diego, irritado por su tono indiferente—. Estás igual que en el cumpleaños de mi abuelo, ¿otra vez estás jugando conmigo?
—Puedes juzgarlo tú mismo.
Diego se contuvo. No entendía por qué Sofía se negaba a aceptar nada de él, pero al