—¿Tanto te importa Valentina? —dijo Sofía, con ironía.
Diego se molestó al instante.
Sofía se puso seria. Por costumbre, cuando escuchó el nombre de Valentina se tensó.
No era de piedra.
Ese comentario dejaba en claro que Diego seguía sin entenderla: quería recuperarla mientras la juzgaba con los mismos criterios de antes.
—No te metas en mis asuntos —respondió.
Diego ya no sabía cuántas veces ese día se estrelló contra su seriedad.
Aunque estaba seguro de que Sofía estaba celosa, entendió que s