Octavio Mendoza, su padre, los acompañó a comer y luego, con su tono siempre cortés pero distante, explicó que en casa no había camas ni cosas suficientes para recibirlos.
Les reservó habitaciones en un hotel y les dio bastante dinero "para que disfrutaran unos días en Nueva Castilla".
El laboratorio de Octavio estaba en pleno auge y su agenda estaba llena. Durante esa semana, Sofía y Sebastián solo lo vieron tres veces.
El día de su regreso prometió acompañarlos al aeropuerto, pero al final env