Además, Sofía y Alejandro solo fingían ser pareja. Que Pandora la aceptara o no, no tenía que ver con ella.
Y si en el futuro de verdad pasaba algo entre ellos, si Alejandro llegaba a dejarse influir por lo que pensara su madre, entonces la pregunta no iba a ser si debían seguir juntos, sino si Sofía podría seguir viéndolo con buenos ojos.
Y claramente, no podría.
Alguien que ni siquiera podía decidir por sí mismo no merecía el cariño de Sofía.
Claro que todo eso eran suposiciones.
Alejandro se