El ambiente de esa cena le trajo a la mente, por un momento, los años con la familia Villareal.
Pero la diferencia era que, ahora, debajo de la mesa, una mano le apretaba la suya con firmeza.
Entonces Sofía entendió que no tenía por qué ponerse tensa.
Ya no estaba en la casa de los Villareal. Ahora estaba al lado de Alejandro, y eso cambiaba todo.
Estar "con él", aunque solo fuera una fachada, no tenía nada que ver con lo que vivió con Diego.
Ya no tenía que ponerse en la mira ni estar defendién