El restaurante La Cúpula Dorada tenía un jardín muy elegante.
Pandora llegó con ropa deportiva de lujo, un estilo que rompía cualquier estereotipo de cómo se supone que debe verse una mujer de su edad.
Caminaba como una joven: segura, suelta, y a la vez con la estabilidad que solo dan los años.
Ese equilibrio sutil entre ligereza y autoridad solo se consigue con el tiempo.
Cuando los vio, Pandora les echó una mirada rápida y avanzó con paso firme.
A su lado venía otra mujer de su edad: Evelina,