Alejandro, de repente, sintió ganas de reírse. Con Diego ya tenía suficiente, ¿y ahora aparecía otro hombre obsesionado con Sofía?
¿Será que, como decía Sebastián, a ella de verdad le gustaban los jóvenes?
Si no, ¿por qué estaba dispuesta a ir hasta allí solo por un mensaje incierto, incluso queriendo que él regresara solo para ir ella por su cuenta?
Aunque pensó en todo eso, no mostró emoción alguna.
Recordaba haberlo visto una vez en el bar, aunque ni siquiera sabía su nombre.
Y ahora que So