Sin embargo, Malaya no era de las que preguntaban de más. Como empleada doméstica, no debería tener demasiada curiosidad sobre la vida privada de sus empleadores.
Sofía continuó trabajando en la oficina toda la mañana. Estaba procesando los datos. Aunque en casa tenía una pequeña supercomputadora, la capacidad de cálculo no era suficiente, y el progreso era lento. Si no llegaba a una conclusión, no iba a poder obtener resultados de su investigación.
Sofía decidió salir a buscar a Carmen.
Esa era