Miguel miraba el teléfono, atónito y tenso.
Últimamente estaba a cargo de la filial tecnológica de la familia; con frecuencia intercambiaba información y recursos con Diego y Valentina, y trabajaba con mucha dedicación. Su único pesar era no saber quién estaba detrás del desarrollo de Lugi—X.
Además, la noche anterior hasta lo habían elogiado en casa.
Incluso su hermana mayor había reconocido que lo estaba haciendo bien.
¿En qué podía haberse metido ahora?
El ánimo de Miguel se desplomó. Pensó u