Alejandro era alguien que nunca había sabido qué quería. Por eso, cuando sintió que Sofía era una presencia distinta en su vida, todavía le costaba decidir si eso significaba que la quería de esa manera o no.
Hasta que viajaron a San Rafael. En realidad, esa vez en el crucero, cuando Javier lo drogó, no fue un accidente, sino algo planeado por él. Alejandro no entendía sus propios sentimientos, así que quiso ponerse a prueba: si perdía el control, ¿sentiría algo diferente por Sofía?
Ya había est