Sebastián estaba desconcertado. Sin pensarlo dos veces, jaló a Sofía de vuelta al apartamento.
—¿Quieres disculparte con él? ¿¡Y acaso tengo que disculparme con él!?
Sofía no esperaba una reacción tan fuerte, y se puso más seria.
—Por cómo reaccionas… seguro hiciste algo malo, ¿verdad?
—Yo no hice nada —respondió él.
Ella no le creyó. Tomó el celular y abrió las cámaras de seguridad.
Sebastián se quedó tieso. Pensó en quitarle el celular, pero al final no lo hizo: tarde o temprano ella lo vería.