Diego volvió en sí de sus recuerdos. Si Sofía no lo hubiera mencionado, ya casi se habría olvidado de lo que pasó ese día. Seguramente no estaba de buen humor, y aunque ya no se acordaba por qué específicamente, al fin y al cabo, rara vez estaba de buen humor, para él había sido un día muy común.
Así que salió en el yate al mar a relajarse. Al principio disfrutaba la brisa marina, cuando de repente notó movimiento en el agua. Si no recordaba mal, Sofía llevaba ropa blanca, chapaleando desesperad