—No tiene nada que ver con ella —dijo Alejandro fríamente—. Tengo manías con la limpieza, no me gusta que me toquen.
—Ah —respondió Javier con cara de no creerle para nada.
***
Alejandro fue al centro comercial a comprarse ropa nueva y se cambió. La ropa de marca que se quitó, que solo había usado una vez, la tiró directamente a la basura. Después de cenar, él se deshizo de Javier.
Había pensado ir a la farmacia, pero recordando cómo había salido corriendo Sofía, seguramente no le pasaba nada,