El momento se acercaba cada vez más.
Sofía estaba de excelente humor. Aunque todavía no tenía el acta de divorcio en mano, en menos de un mes había pasado la página con Diego y esos tres largos años perdidos.
Con este cambio de mentalidad, su perspectiva sobre Diego era diferente.
Sebastián notó su buen semblante y eso lo puso de malas. Con cara sombría, lo recriminó:
—Diego te llama y te pones así de contenta, ¿no es así?
—Me pongo contenta cuando a Diego le va mal.
Sebastián era igual que Alej