Al escuchar la palabra “embarazada”, a Sofía se le cortó la respiración.
El aborto espontáneo había sido lo más doloroso de sus tres años de matrimonio sin amor, ni siquiera se lo había contado a Carmen, quería que lo supiera la menor cantidad de gente posible.
Isabella de la nada había tocado su herida más profunda, las manos de Sofía temblaron ligeramente.
Isabella no se fijó en nada de eso.
—Pero te conozco perfectamente, si estuvieras embarazada querrías que todo el mundo se enterara, con un