Sofía tenía prisa por volver a trabajar en el firewall, así que después de decir esto dejó plantado a un grupo de empleados desconcertados y se fue apresurado a buscar a Sebastián.
Su oficina estaba llena de humo.
A Sofía le molestaba mucho el olor a cigarro e hizo mala cara.
—Deja de fumar.
Sebastián la miró de reojo y, solo para llevarle la contraria, encendió otro cigarro.
—¿Ya terminaste de hacerte la importante?
Sofía conocía el carácter de Sebastián y, por lo tanto, no se enojó.
—¿Hacerme