Capítulo 32: Por pensar en los demás.
Mi cuerpo recibe al suyo con gozo, con una infinidad de sensaciones que me invaden, nublando mi mente, pero aclarando a mi corazón.
No lo puedo negar, es él, el hombre de mi vida.
Puedo amarlo sin restricciones, puedo irme con él a donde yo quiera, porque ya no causaré daño a nadie…
—¡Ah! —el grito sale de mi boca cuando siento el placer atacar mi cuerpo y un poderoso orgasmo me obliga a contraer esa parte de mí que lo envuelve.
Él también llega al orgasmo en ese momento, posa su cabeza sobre m