Ardiendo en ti. Capítulo 25 Un corazón roto
Me levanto con cuidado para no despertarla, me meto a la ducha y luego salgo a vestirme, pido el desayuno, para luego mirar por la ventana la ciudad.
—Te ves como un ejecutivo sexi y candente —me dice parándose a mi lado, vestida sólo con una de mis camisas.
—No se supone que te veas tan jodidamente apetecible, tengo que ir a esa reunión —le digo casi llorando.
—Asegúrate de volver pronto.
Me deja un beso en la mejilla y camina de regreso a la habitación, contoneando las caderas y quitándose la