Ardiendo en ti. Capítulo 18: Ni una pizca de mentira
Connor se siente mucho mejor de su muela del juicio porque se la sacaron, me río cuando me cuenta que tuvieron que quedarse en la ciudad porque estaba medio grogui, tanto que se le terminó declarando a un árbol en la calle.
—Y tú, primita, ¿estuvo muy fea esa tormenta? —le doy una mirada corta a Agustín, quien trata de no reírse y se oculta tras el vaso que se lleva a la boca.
—No tanto, la verdad es que tu primo no es tan bruto como yo pensaba, en cuanto escuchó el primer trueno saltó de la ca