LA SUBASTA

Al día siguiente, Gerard y yo nos despertamos escuchando a nuestra pequeña, pidiéndonos que la lleváramos a la cama con nosotros, su padre tomándola de sus bracitos, acostada entre nosotros dos. Abracé fuertemente a mi hija, mientras Gerard se levantaba desnudo, entrando al baño en una pequeña carrera para que Celina no lo viera desnudo. Una vez que Gerard salió del baño con su bata de baño puesta, tomó a mi hija en brazos. sacándola del dormitorio para ir a la cocina y darle el desayuno, lo cu
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