Ambos bajamos del auto, luego acercándonos a donde estaban los ascensores, nos subimos bajándonos en el piso donde Eunice tenía su oficina, la asistente se levantó apenas nos vio desde su silla, acercándome a donde mi esposo y estabamos abrazándonos. los dos, tocandomer con su mano y tocando suavemente mi vientre
—Todos queremos que des a luz y veas a este pequeño—, nos dijo.
—Ya queda muy poco para tenerlo en brazos—, le dijo Gerard, mostrándole a la mujer la ecografía que nos hizo el médico