M****a, me duele todo el cuerpito, pero como dije, valió la pena. Estos hombres son maravillosos, pero el mejor de todos fue Bastian. Es tan demandante que me vuelve loca. Ayer fui el centro de atención de esos tres hombres y me sentí como si fuera Afrodita, pero ahora sí que me duele todo.
—Buenos días, dormilona —Bastian entra con una bandeja llena de comida y se sienta a mi lado.
—Hola. Nos quedamos dormidos en casa de Nico.
—Solo dormimos dos horas —le dedico una sonrisa—. ¿Sí disfrutaste?
—