Dios, estoy cansada, yo diría muy cansada. Ya llevamos una hora manejando y nada que llegamos.
- ¿A dónde vamos?
- Ya casi llegamos, Lia.
- Es que estoy cansada - digo haciendo un puchero.
- Lo sé, amor, pero ya estamos por llegar.
No entendía a dónde me quería llevar; yo me hubiera conformado con un hotel o algo así. Luego de 10 minutos, el auto al fin para y mi reacción al bajar fue de asombro.
- ¡Wow, qué hermosa casa! - Creo que parezco una niña pequeña con juguete nuevo, pero es que la verd