Vamos de camino al que en algún momento fue mi hogar, estoy nervioso pero dispuesto, abierto, con ganas de perdonar y poder dejar toda esta mierda atrás.
¿Ya casi llegamos papá? – pregunta mi hijo desde el asiento trasero – Tengo mucha hambre
Ya casi campeón, estamos a unos minutos de llegar al pueblo donde nos vamos a quedar – digo tratando de