El pasado vuelve al presente.
Respiraba con rapidez sobre su pecho sudoroso y nuestro placer en fluidos ... Alce mi mirada y sus ojos recayeron en mí al darse cuenta de como lo miraba. Acerque mi mano a su rostro e inquirió.
—Y esa mirada... acaso quieres quejarte de mi mala saña.
—Ismael... creo... creo que te amo —bese sus labios y al separarme de su rostro su expresión cambio.
—Yo... creo que te amó, Ismael... —mi pecho se oprimió sintiendo un intenso dolor de cabeza, flashes me vinieron