Por Emma
Estábamos nuevamente en el salón de la recepción, las copas de champagne eran moneda corriente entre los invitados, las voces se mezclaban y los periodistas que cubrían las noticias de la alta sociedad, estaban a la caza de noticias rimbombantes.
Sin embargo, el primero en acercarse, fue mi hermano, seguido por su esposa.
-Hiciste que el desfile se tratara de vos.
Me acusó Marcelo.
-Todos piensan que sos socia de Textil MyE.
-Nunca dije eso.
-Si hablo, quedás expuesta.
No entiendo porque su odio y por qué se siente amenazado por mi presencia.
-Eso está en vos, podés hacer lo que quieras, pero… si vos hablás, yo también hablo y te aseguro que el único que va a quedar mal, sos vos.
-Perdón, Marcelo, ¿Qué problema tenés con Emma? Vos mismo dijiste que se presentara con sus dos apellidos, solamente hizo lo que vos indicaste, sin embargo estás cuestionando
que Emma haya dicho su nombre, como si te ofendiera que ella existiera.
Mi hermano se calló la boca.
-Ahora, vas a levantar