Por Emma
Estaba en mi oficina.
Pupy, por un momento pareció dispuesto a consolarme, por lo que viví el día anterior.
Me rodeó con sus brazos y yo se lo permití.
Cerré los ojos y sentí el latir de su corazón.
Entonces me pregunté… ¿Tiene corazón?
¡Ese hombre no tiene corazón!
Solamente se encaprichó conmigo porque si yo tengo menos libertad, él se siente más grande, y hasta más hombre.
Eso ya lo viví, con mi familia.
Es evidente, su pensamiento es ese.
Estoy sensible y aunque quiera demostrar qu