Por Emma
Salí de la mansión de mi jefe.
Esa tensión sexual, disfrazada de enfrentamiento, no iba a dejar nada bueno.
Poco a poco me está dominando.
Eso no me gusta y no estoy dispuesta a ceder.
El juego, ese de poder, se está yendo de mis manos.
¡Me besó dos veces!
Es un hombre imponente, atractivo, poderoso, de esos que paran el mundo.
No quiero que él pare mi mundo.
Me gusta ser independiente, y la independencia emocional es parte de mi paquete.
Tal vez por esa razón seguí adelante con mi exn