Capítulo 103
Andrés, con un pañuelo, intentaba secar las lágrimas de Selene, pero ella evitaba constantemente su contacto. Entonces, él la tomó en sus brazos firmemente para inmovilizarla.

Enseguida, su voz grave y sensual resonó cerca de su oído:

—No te muevas, ¿quieres que te devore, hmm?

Al escuchar estas palabras, Selene levantó sus ojos llorosos y se encontró con los de él.

—¡Eres un canalla!

—Contigo, no tengo autocontrol.

En esta ocasión, Selene realmente no se atrevió a moverse.

No olvidaba lo que
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