Fuera de la ventana, los relámpagos iluminaban el cielo mientras una lluvia torrencial caía repentinamente.
Selene, arrastrando su cansado cuerpo, bajaba lentamente las escaleras.
—¿Qué te pasa, Selene?— Mariana miraba a Selene, notando su apariencia sombría, y la llamaba de nuevo, —¿hermana?
Selene parecía ausente, sin responder a Mariana, y simplemente caminaba hacia la cortina de lluvia...
—¡Selene, está lloviendo afuera! ¡Te traeré un paraguas, así no te resfriarás!— Mariana corrió apresurad