—Entonces —habló Ethel, viendo como la suegra de su hermano mirar con un profundo amor a una rubia que bailaba con su ahora marido mientras cada uno cargaba a una de las gemelas y reían plenos de felicidad—, ¿puedo escuchar el secreto que mencionó hace once meses? Casi un año en el psicólogo me dicen que casi estoy lista para ser mamá, ahora no tengo dudas, pero sí mucho miedo.
—Solo si me prometes guardar el secreto —respondió Rebecca—, porque la historia no es fácil, pero te asegurará lo que y