—Ustedes están locos —soltó Alice luego de ver a su hermano despidiéndose de Rebecca el domingo por la tarde—, ¿por qué divorciarse si continúan tratándose como una pareja de tortolitos?
Alessandro sonrió, definitivamente entendía que su hermana no entendiera, así que decidió contar la segunda parte de aquella historia que les comenzó a contar cuando tuvieron que refugiarse en casa de su abuelo cuando la hermana mayor de su esposa apareció a reclamar como suyo algo que no le pertenecía.
—Bueno