—¿Te encuentras bien? —preguntó Rebecca, sentándose al lado de la cuñada de su hija quien, desde que llegó al lugar, había estado mirando con demasiada atención a su hija y a sus nietas; y no con muy buena cara.
—Yo —comenzó a hablar la mujer—… No sé cómo sentirme, y además tengo muchos sentimientos enredados en mi mente y corazón ahora mismo, así que tampoco sé cómo actuar.
—¿Puedo saber lo que te molesta? —cuestionó la esposa de Alessandro Bianco, intrigada por las confusas palabras de esa jov