—¿No podemos usar un poco más el nepotismo? —preguntó Estrella, tan cansada de llorar que su estado anímico parecía el de un muerto—, digamos que ya las había adoptado y por eso ahora son mías.
—No, eso no se puede —declaró Kenya, suspirando sonoramente—, es demasiado papeleo que ya no alcanza a entrar, no puedes acelerar un proceso de adopción que ni siquiera está activo. Dijiste que nos fuéramos con calma cuando te sugerí empezar con todo este largo y desastroso proceso.
—Estaba fingiendo que