Estrella Bianco, sintiendo cómo la desesperación la envolvía cada vez con más fuerza, salió corriendo hacia el único lugar que la podría ayudar a no sentirse tan mal como se estaba sintiendo: los brazos de su madre.
La joven llegó a la casa que una vez fue refugio y hogar tras recorrer lo que parecía un laberinto lleno de incertidumbre, o al menos así se sintió un camino que, a pesar de conocer bien, le pareció tan desconocido; y es que la pobre Estrella se sentía demasiado perdida.
Ni siquiera