Sammy asomó la cabeza en aquella habitación después de escuchar el escándalo.
—¿Eso es humo? —preguntó.
—¿Humo? —repitió Ángel.
—Lo que te sale de las orejas —aclaró Sammy y él presionó un botón en la computadora y reprodujo la presentación.
La muchacha la vio hasta donde empezaron los gemidos y