Los labios de la muchacha se abrieron solo un poco, como si tratara de recordar…
—¡No me jodas Sammy, la balsa! —gritó Darío y Sammy negó con fuerza mirando alrededor.
—¡Sí la amarré, claro que la amarré, aquí está! —exclamó señalando la cuerda que estaba amarrada en una roca junto a ella y el hom