Darío se levantó de aquella silla con el corazón destrozado, no podía imaginar, ni siquiera era capaz de preguntar por Sammy porque sabía que no soportaría que le dijeran que había muerto.
El médico se acercó a ellos, se veía cansado y nervioso.
—¿Cómo… cómo está? —murmuró Ángel porque alguien ten