CAPÍTULO 66. La advertencia
Segundos. Solo segundos fue lo que le tomó a Ángel salir corriendo de su despacho y llegar a la antigua oficina de Sammy, que supuestamente estaba cerrada desde hacía días.
Sobre el escritorio había un paquete de unos cuarenta centímetros de alto, por unos quince de ancho. Estaba envuelto en papel de regalo y parecía muy costoso.
Ángel se dio la vuelta y caminó hacia el escritorio de Viviana y la tomó por una mano levantándola de su asiento.
—¿Quién demonios trajo eso? —le preguntó con los dien